Foto: Alumni UMA. Los periodistas de Diario Sur Nuria Triguero y Ángel de los Ríos durante la entrevista ofrecida a Alumni

Ángel de los Ríos y Nuria Triguero aseguraron que la Facultad de Comunicación y el campus están dotados ahora de más recursos y oportunidad: “está más cómoda y equipada”

La pareja subrayó que cada vez más se retrasa la edad de poder independizarse debido al precio de la vivienda y al acceso a un trabajo estable: “Se trata de poder, no de querer”

El mundo está lleno de coincidencias. Si no que se lo digan a Ángel de los Ríos (Málaga, 1980) y Nuria Triguero (Málaga, 1980). Compañeros de clase, de fiesta y ahora… de vida. Además de trabajar juntos en Diario Sur. Sendas trayectorias en este medio de prensa escrita suman unos 20 años. Empezaron siendo becarios: “Nosotros somos el resultado de comenzar haciendo prácticas y que después te contraten”, afirmaron ambos. Anterior a este empleo, Triguero fue becaria en Radio Nacional. Mientras que De los Ríos contó con la misma experiencia en Canal Sur Radio. Aunque sí puntualizó que durante los dos últimos años de carrera trabajó en la hostelería.

Esta serie de prácticas externas nutrieron a estos periodistas malagueños de una necesidad de la que estaba desprovista la facultad. La falta de práctica se convirtió en una queja acentuada para los de su época (comienzo de la carrera en 1998). Triguero apuntó: “En asignaturas de redacción, hacíamos solo un artículo y era para el examen”. “Si querías hacer prácticas, te tenías que buscar la vida”, añadió. En este sentido, destacaron la figura del profesor asociado. Aquel profesional de un medio que acude a la facultad para impartir una asignatura. “Se debería de potenciar más”, afirmó De los Ríos. Al tiempo, la redactora de Economía de SUR no descartó serlo en el futuro, aunque “realmente nunca me lo había planteado”.

 

Vuestra etapa universitaria se desarrolla a partir del ecuador de los 50 años de la UMA. Según vuestra percepción de la Universidad en el S.XX, ¿cuál es la que tenéis de ella en comparación con la de comienzos del S.XXI?

Nuria: Cuando voy ahora a la Facultad de Comunicación no parece la misma. Para empezar, hay muchos más recursos. Luego, resulta mucho más bonita a junto al propio campus. Antes era más sencillo. Recuerdo que la parte del medio (el bulevar del campus de Teatinos) era todo un aparcamiento enorme. No había zonas verdes, tampoco las comunes que tiene ahora. La veo ahora más cómoda y equipada (al respecto, Ángel añade que tampoco llegaba el metro a diferencia de lo que ocurre actualmente).

Nosotros vivimos una facultad todavía más anclada en el siglo XX que en el XXI. Entramos en el 98 pero las clases eran las tradicionales de coger apuntes a marcha forzada. Por no hablar de la escasez de recursos. Había que hacer trabajos, pero búscate la vida para conseguir una cámara de vídeo. Recuerdo una vez en la que tuvimos que recurrir a un amigo que trabajaba en Torremolinos para que nos dejara una cámara porque teníamos que grabar un informativo.

 

¿Qué anécdota destacarías de aquellos estudiantes amantes de la comunicación?

Ángel: La más común de todas es la graduación. Aparte de ella, la primera salida de la clase porque además éramos muchísimos.

Nuria: Sí, éramos más de cien. Nos fuimos conociendo poco a poco hasta que alguien adoptó la figura de ‘líder’ de la clase (en nuestro caso fue Nacho que era además el delegado) y organizó un botellón en la plaza Merced. Ahí, conocimos a la mayoría de los compañeros; se convirtió en algo parecido a una tradición.

Ángel: Nos conocíamos más de salir que de la propia clase. Después de la primera salida fuimos realmente amigos. El primer día aparentas que vas a portarte bien, que vas allí solo a estudiar… Yo recuerdo mucho la primera invasión.

 

¿En qué consistía la invasión?

Nuria: Las invasiones las hacían en algunas facultades el día de su patrón: Medicina, Derecho, Ciencia… Los alumnos salían a invadir otras facultades.  Por ejemplo, los de Medicina, una de las más famosas, quedaban a las 08:00 horas para el botellón y luego salían con la bata médica a todas las facultades para invadirla y liarla; se metían en las clases, nos sacaban y al final acababa todo el alumnado en el pasillo pegando botes. Luego o te ibas con ellos a otra facultad o nos quedábamos en la nuestra. Los profesores… lo llevaban con resignación. Finalmente, se prohibieron por la interrupción que provocaban; se convirtieron en un problema (botellones multitudinarios, cortes de clase…).

Nuria Triguero: “El periodismo es un oficio; es en la propia práctica como aprendes a hacer periodismo”

¿Ya erais pareja en la facultad o sentíais algo el uno por el otro?

Nuria: No empezamos a salir hasta después de la facultad. Probablemente, nos conocimos en el primer botellón. Pero, que va. Nosotros antes nada de sentimientos. No éramos ni amigos íntimos, nos veíamos solo a veces.

Ángel: Claro, no queríamos mezclar lo profesional con lo sentimental (risas de ambos). Eso de los sentimientos de pareja durante la carrera… yo creo que más bien lo contrario. Íbamos a los mismos bares, nos gustaba la misma música… pero no conectamos hasta después. Al final… son todo coincidencias: acabamos siendo pareja, trabajando en el mismo sitio, viviendo en el mismo sitio… (se miran y esbozan una sonrisa).

 

Siempre señalas, Ángel, que ser becario es la mejor universidad que se puede tener. Tú lo fuiste en Canal Sur y Diario Sur. Pero, ¿qué anécdotas destacarías de aquellas prácticas en la Universidad?

Ángel: Nosotros dábamos prácticas una vez a la semana o así. Estabas deseando que te tocara la clase de fotografía para hacer fotos, que te tocara la clase de informática porque bajabas al aula de informática… en tele sí teníamos un estudio muy pequeñito que lo usamos muy poco, muy poco.

Nuria: Mi mayor queja de cuando hicimos la carrera fue la falta de práctica; era todo muy teórico. Si querías práctica, tenías que buscarte la vida. En asignaturas de redacción periodística, hacíamos solo un artículo que era para el examen.

 

¿Cómo vivisteis el proceso de entrada al mundo laboral tras el paso por la Universidad?

Nuria: Nosotros somos el resultado de entrar como becarios en un medio y quedarnos finalmente trabajando. Eso ahora es quizás más difícil. La beca era de cuatro meses. Queríamos hacer cuanto más mejor porque así también veías cómo confiaban en ti.

Ángel: Llevamos trabajando en Sur unos 20 años. Vimos la posibilidad de poder seguir tras las prácticas e hicimos por quedarnos.

Nuria: Yo recuerdo que en el primer día le di a una tecla del ordenador y empezaron a ponerse en la pantalla muchos puntos. Yo diciendo: “Ay, qué es el primer día y ya me van a echar”. Pedí ayuda y se solucionó sin problema. Al final, esa tensión solo dura hasta que te habitúas. Fue como llamar a alguien. Quizás a la cuarta vez… te cuesta menos. Durante un tiempo, me pasé 5 minutos ante el teléfono preparándome lo que iba a decir; tenía unos nervios…

Ángel: Para eso, WhatsApp ha sido la solución. Ahora tienes que llamar a un presidente de la comunidad para que te cuente su queja y piensas: “¿Voy a llamar a esta persona cuando más calentito está para que me cuente justo el problema que lo tiene así?”. Pues le mandas un WhatsApp y al menos sirve para ir preparando el terreno.

 

Ángel de los Ríos: “Llevamos en Sur unos 20 años. Vimos la posibilidad de seguir tras las prácticas e hicimos por quedarnos”

 ¿Qué nos podríais contar de esos momentos de ocio en la facultad?

Ángel: De ocio y de negocio, eh. Intercambiamos apuntes de las asignaturas, te encontrabas la gente con la que tenías que hacer trabajos y terminabas haciéndolo en la cafetería… No sería tan mala la opción lo que yo proponía cuando ahora están esas mesas comunes en las que la mayoría de chavales hacen sus trabajos.

Nuria: Las mañanas en la cafetería eran esas tertulias periodísticas imprescindibles. Una práctica profesional. Hablabas con uno y con otro, desarrollando una capacidad que luego necesitas en el día a día para entrevistar a una persona.

Nuria, coordinas el suplemento ‘Empresas del Sur’ en Diario Sur. ¿Qué opinión te merece el empleo para los estudiantes de hoy en día junto a su situación económica?

Nuria: La inflación nos afecta a todos. Las perspectivas de mancipación económica van a peor. Los estudios lo dicen: cada vez más se retrasa la edad de poder independizarte. Se trata de poder, no de querer. Aumenta el porcentaje de jóvenes que siguen viviendo con sus padres durante más tiempo porque las viviendas son más caras y los sueldos no suben. A esto, hay que añadirle la complejidad de encontrar tu primer empleo estable, de calidad. Por lo general, los jóvenes lo tienen ahora más complicado que en nuestra época.

Actualmente, aquellos alumnos que solo tienen clase de lunes a jueves, convertían este último día en el llamado ‘juernes’ y, por tanto, en el comienzo de la vida universitaria de ocio en la ciudad. ¿Cómo vivíais la llegada del fin de semana en vuestra época?

Nuria: Yo recuerdo que, cuando tenía francés como segundo idioma, el profesor nos ponía el examen el viernes a primera hora para obligarnos a ir. Y luego había clase. Otra cosa es que fueras.

Ángel: Los viernes se daban las asignaturas optativas y de libre configuración. Yo creo que he estado en todas. Entraba en una y a lo mejor duraba dos semanas. Y así sucesivamente. Terminé las que necesitaba, pero es que te las ponían por la mañana… era muy duro. Recuerdo acabar de fiesta por la mañana en el Centro y, luego, coger mi línea 20 del bus para ir a la facultad. Los viernes eran durísimos, (risas).

Nuria: Había veces que se enlazaba jueves, viernes y sábado. (“Y domingo por la mañana”, añadió Ángel). Lo peor era que no dormías. Pero, bueno… ya se echaba alguna cabezadilla en clase o donde fuera.

 

¿Qué pensáis del sentimiento de pertenencia a la UMA?

Nuria: Inevitablemente lo tienes. Por ejemplo, nuestra graduación de periodismo cumplió hace poco 20 años y, por este motivo, hicimos una cena para celebrarlo. Hay gente que a lo mejor no has vuelto a ver desde entonces. Cuentas tu vida, anécdotas…

Ángel: En la cena, vi que periodistas ejerciendo como tales habíamos muy pocos. Eso por ejemplo no creo que pase con los médicos. Seguro que se reúnen y son todos médicos, laboralmente hablando.

 

El periodismo como oficio. Así es como lo ven Ángel y Nuria. Una carrera en la que se adquiere un acervo necesario para obtener una mayor cultura global de la profesión. Si bien, “es en la propia práctica como aprendes a hacer periodismo”, aseguró Triguero. “Incluso, los propios códigos deontológicos los interiorizas en el desarrollo del empleo”, agregó De los Ríos al respecto. Ambos concluyeron con la estrategia que podría perseguir la UMA: “Fichar a los mejores de cada campo para que los alumnos puedan aprender de ellos. Aparte de los profesores de carrera que hacen sus investigaciones y tienen otro valor, otro perfil”.

Alumni UMA ha dedicado también su II Ciclo de Conferencias para la Sociedad al 50 aniversario de la Universidad de Málaga. Conoce el proyecto y súmate al resto de ponencias.